El único amigo absolutamente desinteresado que un hombre puede tener. En este mundo interesado, el que nunca lo abandona, el que nunca resulta ingrato o traicionero, es su perro. El perro de un hombre permanece a su lado en la prosperidad y en la pobreza, en la salud y en la enfermedad. Duerme en el suelo frío, donde soplan los vientos helados y la nieve golpea con violencia, por estar junto a su amo. Besa la mano que no le ofrece alimento; lame las heridas y las llagas fruto de la esperanza del mundo.